Maldad infinita
por Reina Bavmorda ~ 11 Julio, 2008Aquel día Satán entró en la fábrica inspirado. Usó una de las almas más perversas de las que guardaba en la bodega especial y le dio forma de Patricia Gaztañaga.

La mujer de la sonrisa vertical.
El caso es que durante años, Patricia se deslizó subrepticiamente por la vida, por la tele regional, hasta que por fin consiguió la meta para la que la habían programado en el infierno: tener su propio programa en A3, esa cadena diabólica de puro mala que es.
“El diario de Patricia” comenzó su andadura hace muchos años, y desde el principio ha sido un escaparate de maldad donde Patricia dejaba rienda suelta y libertad total a su verborrea y su temperamento para hacer cualquier cosa. Si bien es cierto que últimamente estaba más blanda (ya sabemos que la edad enmohece), quizá por aquello de que se ha reproducido, Patricia era un látigo doloroso en el que miles de millones de espectadores encontrábamos consuelo cada tarde pensando “Pues claro que sí, coño, dale ahí bien ya, que se joda”.
Patricia no presenta. Patricia juzga. Patricia humilla sin piedad. Estás en su programa, que para eso es su “Diario”, así que te sometes a sus comentarios. Si te diste a la droga, si tuviste que dejar a tus hijos con sus abuelos para irte a trabajar a otro país, si perdiste el contacto con tu hermano durante veinte años, si se te fue la olla una noche y pusiste los cuernos a tu novia embarazada, vete preparando. Porque Patricia te abrirá la puerta sibilinamente y te dejará usar su programa como plataforma para arrepentirte públicamente de todo lo que quieras, pero todo tiene su precio y acabará colándotela doblada y sin vaselina. ¿Quieres salir por la tele? Pues te jodes.

Patricia, creo que ya sabes la respuesta a esa pregunta.
El caso es que Patricia ha decidido dar un brusco giro a su vida y a partir de ahora ya no estará en la parrilla vespertina donde nos freíamos los incondicionales de la tele. Dicen que va a presentar algo tipo “Hablando se entiende la basca”, pero que probablemente se llamará “No es país para viejos” (como lo oís), pero estamos seguros de que seguirá llevando su malignidad donde quiera que vaya, porque estará orientado a esos seres llamados adolescentes que tanto interés despiertan en la cadena más chunga de la tele.
Patricia, no te deseamos suerte porque sabemos que un pacto con Satán está por encima de eso, pero que sepas que si te falla la cosa, vuelve al Diario. Te estaremos esperando.































